RELACIÓN ENTRE EDUCACIÓN Y SOCIEDAD
Educación y Sociedad son dos conceptos estrechamente relacionados.
Por un lado, la educación colabora en el crecimiento de la sociedad y la
sociedad contribuye en la educación del individuo.
La educación del individuo se lleva acabo en las escuelas y en las
familias. El modelo a elegir para educar depende mucho de la sociedad del
momento, del entorno social y cultural que nos rodea.
La educación es algo que continuamente va cambiando, pues si ésto no pasa,
se aleja de la sociedad.
Actualmente estamos viviendo en un mundo de la sociedad de la comunicación
e información, una completa revolución tecnológica y hay que adapatarnos a ella
para no quedarnos atrás. En los colegios podemos ver que por medio de la
competencia digital se intenta sumergir al alumno en ésta revolución
tecnológica.
Aparte de ésto, no solo hay que educar en un mundo de revoluciones
tecnológicas, sino que también hay que formar a los ciudadanos moralmente y así
sepan desenvolverse en el mundo de las nuevas tecnologías. Esta educación moral
no solo depende de lo que se enseñe en las escuelas, sino que también hay que
fomentarla en los hogares.
NOTICIA SOBRE EL SECRETO DE UNA BUENA EDUCACIÓN
Educación / Familia
Laura
Peraita
Día
25/01/2013 - 01.18h
Los padres tienen en su mano que sus hijos sean
seguros, sociables, triunfadores... felices. Conozca las pautas para empezar
con buen pie
Los
adolescentes necesitan tener normas por parte de sus padres para sentirse
seguros
Los padres
de hoy sienten una gran preocupación por la educación de sus hijos y tienen
mucha información al respecto, y «sin embargo, nunca han estado más
despistados», asegura María Jesús Álava Reyes, psicóloga y autora
—junto a Susana Aldecoa, directora del colegio Estilo—, de La Buena Educación (editorial La Esfera de
los Libros), que acaba de ver la luz.
Aunque a
algunos padres les cueste asumirlo, la educación de los hijos comienza
desde el mismo momento en que nacen. «Prueba de ello, es que muchos
pediatras recomiendan que el recién nacido duerma y coma a demanda, para que
los padres no se obsesionen. Un grave error —asegura rotunda Álava
Reyes—. Tenemos la consulta llena de padres desesperados porque han dado
de comer y dejado dormir al niño cuando él ha querido y no pueden ni descansar
por las noches por atender sus continuas demandas».
Le han
acostumbrado desde un principio a que sea el pequeño el que lleve las riendas,
convirtiendo a los padres en verdaderos esclavos. «La educación en los primeros
años es la clave para el futuro comportamiento de los hijos —advierte esta
psicóloga—. Es importante ponerles límites y saber decirles que no en el
momento adecuado para ir entrenando sus emociones; de lo contrario,
tendremos adolescentes frustados».
Enfrentarse a la realidad
De hecho,
según los estudios, más del 40% de los niños y adolescentes no saben cómo
enfrentarse ante la realidad que les rodea en su día a día porque siempre
han hecho lo que han querido y cuando lo han considerado, de manera que cuando
les llega la primera dificultad, no saben cómo reaccionar. «Por eso,
actualmente hay tantos jóvenes que no saben comunicarse, que se aislan en su
ordenador... Son muy débiles emocionalmente, muy influenciables,
manipulables, inseguros y, por ello, la salida más fácil a su manera de
sentirse es mostrar agresividad. Además, por buscar una vía de escape tienen grandes
posibilidades de caer en la adicción a drogas o alcohol. Al no ser dueños
de sus emociones se hunden y el precio que pagan es muy alto: la infelicidad».
Por este
motivo, la directora del colegio Estilo, Susana Aldecoa, iniste a los
padres en que todo se fragua desde la infancia «y todos los matices que rodean
a los niños a estas edades son importantes». En las aulas del colegio Estilo se
concede mucha importancia a las emociones y a la formación integral de los
alumnos desde que son muy pequeños. Combinan la formación humanística y la
cultural con la excelencia, la responsabilidad, el respeto a los demás, la
convivencia... «Les enseñamos a pensar, a empaparse de buena literatura y
varios idiomas. No usamos libros hasta los siete años, cuando los alumnos se
estrenan con Dickens, y tenemos asignaturas complentarias como el debate,
para que aprendan a mostrar y defender su propios criterios, el arte, la
religión, ajedrez o la música, entre otras».
No hay que
olvidar, tal y como apunta Álava Reyes, que a los seis años se desarrolla el
80% de su acervo intelectual y a los 8 años se instala su personalidad.
Reconoce que cada vez es más frecuente encontrarse en consulta a jóvenes de
20 años con una edad emocional de ocho años. «Hay que hacer saltar las
alarmas en la sociedad porque el gran fracaso de nuestro país es tener una
población que no está bien educada emocionalmente. Si no se pone remedio, estos
adolescentes mañana tendrán hijos y ¿cómo les educarán?: carentes de valores
emocionales. La bola irá creciendo. Hay que reaccionar ya».
Pautas positivas
•La
educación debe iniciarse desde la edad más temprana.
•La relación
entre profesores y alumnos debe sustentarse en el respeto y el afecto.
•Es esencial
razonar con los niños al enseñarles buenos hábitos y normas para que los
incorporen como propios a su bagaje personal.
•Hay que
estimular la curiosidad del niño y reforzar su motivación.
•Debemos
valorar la memoria como instrumento útil para el aprendizaje.
•Cada niño
tiene su propio ritmo evolutivo.
•Los niños
con dificultades deben recibir tratamientos específicos, pero sin perder de
vista la integración con los demás alumnos.
•Es
necesario fijarles normas, hábitos positivos y límites. El NO también educa.
•A los niños
les influyen más los ejemplos de sus padres que los discursos o sermones.
•En ciertas
situaciones, es productivo pactar con el niño para obtener un compromiso por su
parte.
•Es esencial
vigilar el comportamiento general y la conducta alimentaria del niño o el joven
para detectar posibles trastornos.
•Asimismo,
es necesario detectar posibles relaciones peligrosas, en especial en la
adolescencia.
•Hay que
transmitirles valores: respeto, tolerancia, sentido de la justicia, aprecio del
arte y la cultura, interés por conocer y entender la diversidad de sociedades y
costumbres.
ERRORES MÁS FRECUENTES
•La falta de
tiempo para estar con los hijos y educarlos.
•La
inflexibilidad de los padres, que puede frustrar a los niños.
•Lo
contrario: pretender ser “colegas” en lugar de desempeñar el papel de padres.
•La no
aceptación por parte de los progenitores de la realidad escolar o de la
capacidad real de los niños, que conduce a la frustración de los padres.
•La elección
de un centro educativo no acorde con las características del niño.
•Las
divergencias entre los criterios educativos de los padres y los profesores.
•Las
diferencias de criterios educativos y los mensajes contradictorios dirigidos a
los hijos por parte de ambos progenitores.
•Sobreproteger
a los niños impidiendo que hagan cosas para las que están capacitados, como,
por ejemplo, colaborar en las tareas hogareñas.
•Permitir el
abuso de los videojuegos o de internet en detrimento del deporte y las
actividades al aire libre.
•La
permisividad y la falta de normas, que les desorientan y les privan de
objetivos y valores.
•Cederles a
los adolescentes el control de su entorno, renunciando a ejercer una razonada
autoridad.
•Tolerarles
conductas irrespetuosas o violentas.
•No requerir
la ayuda profesional cuando la situación lo hace necesario.
LOS PILARES DE LA EDUCACIÓN
En la actualidad, la llamada sociedad de la información o sociedad del
conocimiento también está presente en el sistema educativo. Los cambios
profundos en la economía, la sociedad y el conocimiento crean un nuevo contexto
en el que la educación tiene dos nuevos retos:
1. El primero, se resume en la
competencia “aprender a
aprender“, que hace
referencia a los desafíos educativos desde el punto de vista del desarrollo
cognitivo. En una época en la que la información y el conocimiento ha adquirido
una gran importancia, ya no se puede limitar la educación a una sola etapa de
la vida, sino que es necesario que se convierta en un elemento siempre
presente. Asimismo, es necesario replantear la tarea educativa como mero
instrumento de transmisión de información y priorizar el proceso de
aprendizaje.
2. El segundo reto, “aprender a vivir juntos“, comprende los desafíos relativos
a la consecución de un orden social en el que podamos vivir cohesionados
pero manteniendo nuestra identidad. Estas situaciones repercuten,
inevitablemente, en la escuela y, por lo tanto, en nosotros los docentes, que
debemos estar preparados para asumir nuevos roles y para resolver nuevas
“tensiones”.
Debido a estos retos y al papel que nosotros jugamos en ellos, se hace
necesaria una formación coherente, específica, continua, permanente y
estructurada que permita tomar decisiones completas y contribuir a la
consolidación y mejora de todas las capacidades y potencialidades de los
alumnos. Tal como lo plantea la comisión internacional sobre la educación para
el siglo XXI, presidida por J. Delors:
Educar
supone proporcionar los mapas de un mundo complejo y continuamente agitado, así
como la brújula que permita navegar en él.Esto implica enseñar y aprender a conocer, a
actuar, a convivir y a ser.”
Estos son los cuatro pilares sobre los cuales se debe apoyar la educación y
sobre los que los maestros debemos trabajar a diario. Ser:
- Creativos, atentos y comprometidos.
- Optimistas, con ganas de enseñar.
- Que trasmitan entusiasmo y la pasión de aprender a los alumnos.
-
Capacitados, con buenas prácticas didácticas, con habilidades instrumentales y
conocimiento de nuevos lenguajes.







